ca | es | en

Filosofia

110 resultats, ensenyant del 1 al 20

Conversaciones con Lúkacs

El presente libro es una larga entrevista que le hicieron al viejo Lukacs en 1966 tres de los más prestigiosos marxistas alemanes de la época. En la fecha Lukacs, nacido en 1885, tenía 81 años de edad. Había escrito su monumental y extraordinaria Estética, entre otras muchas obras de gran importancia y potencia intelectual, y era uno de los filósofos de mayor renombre. Porque Lukacs es uno de los mayores filósofos del siglo XX, aunque se haya pretendido negarle el pan y la sal, y su obra adquirirá nuevamente relumbre con el tiempo, sobre todo ahora que ya se puede leer, negro sobre blanco, sobre la impostura y superchería de otras obras de filosóficas del siglo XX, escritas por quienes eran sus rivales ideológicos.

Las tres entrevistas versan, respectivamente, sobre Ontología –la primera-,que es la más discutible en lo que hace a interés y la más difícil de entender. Sobre la cultura de la sociedad capitalista y el individuo sometido a ella, la segunda, y –la tercera-  sobre cómo abordar políticamente la situación.

Lukacs había comprendido cómo, tras la  segunda guerra mundial había surgido una industria capitalista para el consumo, o productora de bienes de consumo, que había conseguido penetrar la vida cotidiana de las clases subalternas, y liquidar las viejas culturas populares, urbanas y campesinas, autogeneradas  por los propios individuos mediante su hacer autotélico, y que era el suelo de la protesta y la oposición al capitalismo.

En consecuencia, la actividad política debería asumir la tarea de reflexionar sobre este grave problema y encontrar formas de hacer política que devolvieran a las clases populares su autonomía cultural y su dominio sobre la vida cotidiana. Esto tiene como consecuencia la necesidad de crear un nuevo sujeto político: un movimiento democrático antimanipulatorio. Lukacs deja así atrás sin declararlo explícitamente el proyecto de la organización de partidos comunistas. Su idea nueva, que trata de responder al reto de la dominación del capitalismo sobre la vida de la gente, es un desarrollo de ideas aparecidas durante los años treinta, y que fraguaron en el pensamiento de los Frentes Populares. Los Frentes populares habían sido una propuesta estratégica que se basaba en la idea de crear organizaciones abiertas para la autoorganización directa de la gente con el fin organizar una mayoría popular sin la que no es posible hablar de democracia. 
Una mayoría que incluyese a la minoritaria clase obrera, al campesinado, clase ampliamente mayoritaria en Europa hasta la posguerra mundial, y a las clases medias. Esta propuesta política , que a su vez,  tenía raíces en las propias ideas políticas del Lukacs de los años 20 –tesis Blum-,  era un proyecto político que a menudo ha sido confundido con las simples coaliciones electorales entre partidos.

El lector que se haga preguntas sobre cómo salir del actual marasmo político de la izquierda encontrará en este texto una ayuda sólida para la reflexión: no respuestas, sí la comprensión de los problemas nuevos

Dejar de pensar

Esta reedición digital de Dejar de pensar (Akal, 1986), ha sido iniciativa de Miguel León Pérez, quiense ha encargado de digitalizarlo y de ponerse en contacto con nosotros, animándonos a colgarlo enla red. Nos hemos decidido a hacerlo más que nada porque, aunque el texto está redactado en untono irónico bastante cargante y dice alguna que otra tontería, se trata -según hemos podidocomprobar al releerlo 22 años después- de un buen recordatorio de lo que fue el estreno de lademocracia en España y, sobre todo, de la inconmensurable traición del PSOE a la clase obrera y ala población en general que lo había votado.

Eran tiempos con una altísima tasa de paro, acrecentada por una salvaje reconversión industrialque el PSOE gestionó con una chulería y una bellaquería sin límites. Tiempos también en los que laproducción española comenzaba a ajustarse a las normas europeas, en los que la sobreproducciónagrícola y ganadera se había convertido en un problema que amenazaba a todos los pequeñosproductores. Mientras tanto, la traición sindical de CCOO y de UGT se consolidaba: la clase obreraespañola estaba a punto de perder en unas pocas horas de negociación, conquistas que habíancostado décadas de esfuerzos y de sangre. La amenaza de un golpe de Estado militar todavíaestaba presente. Pero aún resultaba más patente el golpe de Estado permanente que la Banca y laCEOE estaban perpetrando constantemente contra la democracia. La cosa no tenía remedio: lapoblación tenía que "apretarse el cinturón" (como solía decir Felipe González) o atenerse a lasconsecuencias. El chantaje capitalista contra la democracia comenzaba a estar muy claro: lasempresas tenían la sartén por el mango. Si a las empresas les iba mal, a los trabajadores les iríapeor. Por tanto, si los trabajadores querían defender sus propios intereses, debían "apretarse elcinturón" y defender los intereses de la patronal. Y así era, en efecto. Y así sería, al menos,mientras el PSOE, el PCE, CCOO y UGT no dejaran de traicionar a la clase obrera (cosa que yanunca dejaron de hacer).

En tales condiciones, no había más opción que la de un anticapitalismo radical (que exigía unareivindicación del marxismo que en esos momentos iba bastante a contracorriente) o la de unaresignación posmoderna, escéptica y nihilista. Toda una legión de intelectuales que habían sido deizquierdas hasta "antes de ayer", adoptaron entonces la vía de la posmodernidad. Y eso fue ya lagota que rebasó el vaso: todas las majaderías que hubo entonces que escuchar. Esto es lo queexplica el recurso retórico un poco irritante que da lugar a Dejar de pensar. Es como si dijéramos:¡no, basta de bobadas! Para dejar de ser de izquierdas no hace falta andar con grandes proclamassobre el fin de la modernidad. Basta con comprender que entre el capitalismo y el anticapitalismono hay terceras vías. O seguimos siendo anticapitalistas, o el PSOE tiene razón y lo mejor quepuede hacer la clase obrera en su favor es "apretarse el cinturón". Estamos en una situación en laque la mayor parte de los problemas humanos coinciden con las soluciones de la economía privada.Y cada vez que los seres humanos encuentran una solución, resulta ser un problema para laeconomía. La economía capitalista respira ya de una manera demasiado aparatosa, demasiadocomplicada y problemática, como para que los seres humanos vengan encima a traerle másproblemas, importunándola con distorsiones y externalidades. Así pues, si ya no se trata de"cambiar de base" el sistema, es mejor reconocer la verdad de una vez por todas: el PSOE hace muy bien en defender a los obreros defendiendo a la patronal, pues es ella la que tiene la sarténpor el mango. Esto no era el advenimiento de una nueva era posmoderna, era sencillamente lalógica misma del sistema capitalista, de un sistema que, de pronto, ya nadie parecía dispuesto acombatir. Así pues, los mentirosos y traidores chorizos del PSOE resultaban dar en la diana de loque estaba pasando mejor que los intelectuales de la postmodernidad. El paro, la producción dearmamento, las bases de la OTAN, la obsolescencia programada, el consumo suicida, la publicidadmás indigna, la guerra misma, incluso el hambre del Tercer Mundo, resultan funcionales a unmercado que siempre sabe lo que quiere mejor que sus habitantes y que sus gestores. Mejor queseguir lamentando tanta mala suerte, resulta reconocer a las claras la racionalidad de tantadesgracia. Se trata de una racionalidad interna a un sistema, el sistema capitalista, que,precisamente por eso, resulta en sí mismo tan irracional que su irracionalidad clama al cielo. Perolos años ochenta eran tiempos muy malos para la política; había habido demasiada traición ydemasiadas derrotas (y fuera de Europa, crímenes infinitos y masivos que habían acabado con casitodas las esperanzas anticapitalistas). En esos años había muy pocos que pensaran que "otromundo es posible". Casi todos preferían pensar que otro mundo había llegado ya: laposmodernidad. En verdad, se trataba tan solo de una estrategia yupi y pedante de losintelectuales para seguir los pasos de los políticos socialistas y reclamar, ellos también, una partede las ganancias.

Fue una época indigna para la filosofía y el pensamiento político. Por supuesto que hubo muchosintelectuales que conservaron la decencia. Muchos conservaron incluso su inteligencia intacta. Peroa ellos fue, precisamente, a los que se dejó de oír. En los años ochenta hubo un verdadero golpe deEstado entre los intelectuales que dejó a muchos enterrados y a otros recibiendo premios ycomiendo canapés. De hecho, es muy probable que, si no hubiera sido por Internet, la izquierdaanticapitalista se habría muerto de pena mucho antes de llegar al siglo XXI. Los medios alternativosno son gran cosa, desde luego, para combatir el macizo ideológico blindado por los medios decomunicación masivos, la prensa privada y la televisión. Pero, han servido, por lo menos, derespiración asistida para una izquierda que, a finales de los ochenta, se moría de asfixia. En esosaños casi lo único interesante que se escuchaba eran las canciones de La Polla Records [1] y la vozdel Camarón de la Isla. Las primeras, explicaban lo que la postmodernidad ya no comprendía. Laotra, devolvía la seriedad a un mundo terrible sobre el que la posmodernidad no cesaba defrivolizar.

[1] En esta edición hemos puesto a pie de página algunas de sus canciones.

14-10-2008
Reedición digital de un panfleto imprescindible "Dejar de pensar"Carlos Fernández Liria y Santiago Alba Rico
Rebeliónhttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=74300

Quí som | Contacte | Legal | Crèdits